Cuentos de Peregrino

Un lugar de encuentro con los sueños y las fantasías...

lunes, 14 de enero de 2013

Cuestión de tiempos




Un entorno sin mayores cambios y la luz roja del mismo semáforo deben haber actuado como disparador para retrotraerlo a aquel diálogo, cuarenta años atrás:

-         Y ¿a qué aspiras?,  ¿qué deseas tener…?
-         Me gustaría lograr un cargo de Director, como el suyo, tener un auto como este… y… ¿Usted?
Se atrevió a repreguntar el Cadete…
-Nada, simplemente me gustaría tener treinta años menos, como vos…

Una bocina activó sus reflejos, pisó el acelerador de su último modelo. Lamentó, profundamente, no haber comprendido el alcance de aquella respuesta.  Pero, bueno, en definitiva solo había sido una cuestión de tiempos…


                                                      Peregrino

domingo, 30 de diciembre de 2012

Desde el infinito





Montado en un fragmento  cósmico llegó, invisible, al observatorio Pierre Auger. Se instaló en una de las mascotas.  Estaba decidido a permanecer allí hasta averiguar porque seguían tan empeñados en saber de donde venían sin, tan siquiera, saber hacía donde iban…


                                                                Peregrino


jueves, 20 de diciembre de 2012

Vértigo (festivo…)




La organización suele comenzar luego de la fiesta de fin de curso de los chicos: Después de hacer  una lista detallada, se concurre  al shopping.  Se asiste  a la cena de fin de año con los compañeros de trabajo.   Se coordinan los lugares  de reunión y llega el momento de:         Comenzaraprepararlacomidaparalacena,limpiarlacasa,recibiralalasvisitas,cenar10,9,8,7,6,5,4,3,2,1¡Brindis!QuéloscumplasFeliz(Haygentequecumpleañosennavidad!!!!!!!!!!!)recuperaseunpocoparaluegoiraalmorzaralacasadelpariente,soportarelterribletránsitodelasfiestas.  Y por suerte, luego, comenzar el regreso hacia el m e r e c i d o d e s c a n s o…


                                                     Peregrino        

domingo, 9 de diciembre de 2012

La Elección




Fue aclamado por unanimidad:

-Este año te toca a vos

La idea no lo disgustó.  Llegó tranquilo hasta el momento preciso.  A partir de allí comenzaron a asaltarlo las dudas, era la primera vez y toda primera vez tiene esa cuota de incertidumbre…
Ajustó sus pesadas ropas en la calurosa noche de verano, trepó las escaleras y, asomándose temerosamente, comenzó a sentir un leve temblor en sus piernas…
La altura no lo asustaba, lo que temía era lo que había allí abajo: Un montón de rostros inocentes a la espera de una noche mágica.  Precisamente eso fue lo que disparó su ángel interior, su niño dormido. Fue allí donde, con un preciso y certero “JO, JO, JO…” , comenzó el más acertado y preciso rol del portador de ilusiones…


                                                              Peregrino

martes, 25 de septiembre de 2012

El jugador




Otra vez el mismo clásico, la misma indumentaria.  Estaba harto de estar sujeto y afierrado a una posición.  Detestaba, además, el esquema fijo que lo sometía siempre a la estructura original.  Los que variaban indefectiblemente, eran los resultados. Lógico, dependían de las habilidades de quienes los conducían. El sonido hueco y metálico de los goles continuaría hasta que el balón cumpliera sus ciclos de reposiciones. En tanto el jugador permanecería, clásico tras clásico, manteniendo su posición…  

                                                   

                                                                                  Peregrino

miércoles, 19 de septiembre de 2012


Diálogos:


La espesa neblina  profundizaba su estado de soledad y no le permitía ver más allá de sus pies.  Aún aislado, sostenía un diálogo intenso:

-Le puedo decir que no estoy preparado…
-Si, claro, ¡pedazo de boludo, con veintisiete años y siete de novios ahora le vas a salir con que no estás preparado…!
-Bueno, pero tengo que encontrar la manera.  Todavía estoy a tiempo…
-¿A una semana llamas estar a tiempo?

Era inútil levantar la mirada para aferrarse a alguna imagen que le permitiera modificar el foco, no se veía nada.  Cada tanto el faro de algún vehículo asomaba a distancia, producía el destello del acercamiento y se perdía en la ruta continuando su camino.

-Bueno en una semana la voy a ver por lo menos dos o tres veces, quizá comience a mostrarme distante y luego pueda ir sugiriéndole…
-¡Sugiriéndole que! ¿Vos estás pensando en romper o en cambiar la fecha del casamiento?
-¿y cuál sería la diferencia? No va a aceptar ninguna de las dos…

Intentaba acelerar sus pasos para llegar más rápido y así poner fin a esta conversación tediosa, el camino se desdibujaba y lo obligaba a disminuir la marcha.

-Pero, a ver, vamos a enfocarnos mejor: ¿La duda pasa por el afecto o por lo que implica un matrimonio?
-Bueno en realidad…

No fue necesaria ninguna decisión, el accidente lo dejó parapléjico.  Tampoco hizo falta el casamiento; ella lo acompañaría de  por vida, no le hacía falta ninguna formalidad para asumir el compromiso que implicaba su pasión, el ya no podría evidenciar jamás la duda de su otro yo…
    
 

 
                                                                                     Peregrino

sábado, 11 de agosto de 2012

Cucho




Cucho vivía los tiempos del destiempo mientras transitaba sus lugares preferidos: los bosques del sur.  Conversaba con las aves mientras se desplazaba a gusto en busca de los frutos brillantes, esos que reflejaban la luz de la luna.  Había dejado de pasar por los lugares habitados, su estela azul violácea y orejas puntiagudas no encajaban allí. 
Era noche de brujas y mientras se preparaba a dormir sobre un colchón de hojas doradas, sus preferidas por lo crujientes, se presentó Anadón; el señor de todos los duendes.  Con voz firme y esgrimiendo el palo que portaba de bastón le indicó presentarse en el Orfanato de los Niños del Sol
-¿Y que debo hacer mi Señor…? Balbuceó Cucho
-Solo obedecer, luego tú sabrás responder…
Cucho ya había olvidado que el Señor de los duendes se expresaba en rima, hacia muchas lunas que no lo veía.
-Pero Señor… ¡la estela me delatara…; y mi aspecto…!!!
Anadón guiñó un ojo y Cucho vio desaparecer su estela, luego guiño el otro y sintió un pequeño movimiento en sus orejas.
-Ve con pasión a cumplir tu misión… Estarás oculto a los adultos.
Pronunciadas éstas palabra  desapareció convirtiéndose en una variedad de pájaros  multicolores que comenzaron a volar indicándole el camino.
Contento por asemejarse a los niños que tanto quería y pensando que podría jugar y divertirse con ellos, caminó senderos, cruzó montañas y ríos y comenzó a ingresar en una comunidad que percibía tan fría y dura como  los adoquines que había comenzado a pisar.
 Traspasó las paredes del orfanato sin mayores inconvenientes, solo tuvo que sacudir un poco de moho que había quedado impregnado en su hombro.  Luego se confundió, como uno más, entre los niños; total los mayores no podrían verlo por la gracia que le había conferido Anadón.
En solo dos días había sufrido más que en toda su existencia.  Los chicos estaban bien alimentados, vestidos y abrigados; pero la indiferencia reinaba en ese lugar.  No existían el beso,  el abrazo, tampoco el reconocimiento.  Todo eran instrucciones y cumplimiento de reglas.  Los cumpleaños se festejaban y luego de cantar el cumple feliz se soplaban las velitas, pero no se pedían los tres deseos. ¡Así los duendes se quedarían sin trabajo…!!!
¡¿Cómo resolver esta cuestión…?!  Cucho pensó y repensó hasta que una estrella fugaz que cruzó el cielo le anunció la solución que pondría en práctica en breve…
A la mañana siguiente, el encargado del lugar, cada uno de los preceptores,  cocineros y auxiliares del hogar despertaron encontrando un libro de cuentos infantiles sobre su mesa de luz.  La sorpresa se completó cuando, al dirigirse al baño para lavarse los dientes se miraron al espejo: ¡lucían una enorme y redondeada nariz roja y una abultada cabellera blanca enrulada…!!!
No tuvo que pasar mucho  tiempo para que se dieran cuenta que con ese aspecto no podrían hacer otra cosa que jugar y compartir con los niños, pero fue recién cuando comenzaron a leerle los cuentos que las narices y el cabello comenzaron a normalizarse.
Cucho supo que había cumplido con su misión con éxito cuando notó que los adultos seguían con asombro los dibujos de la estela violácea que había vuelto, esta vez mucho más brillante, a flotar en su entorno…


                                                      Peregrino
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